Pandemias en el orden biologico han quedado pequeñas ante la epidemia de la corrupción, que invade lo mas recondito de la apacible convvencia humana. ¿Cuanto hay?... esa es la pregunta o la respuesta que arrincona todas las buenas intenciones de lograr una sociedad mejor. Nunca se toca el dinero de los ricos... ellos saben como guardarlos muy bien. Es el dinero publico o el dinero destinado a los pobres y/o los desposeidos, los que se maneja al antojo de pocos en perjuicio de muchos. Este ensayo, con el mismo titulo, terminará en uan obra con historias que he podido constatar de manera directa.
Hago mención a una cita de Tomas de Kempis para poner el centro de toda esta secuela de notas y anotaciones:
"Vanidad es, pues, buscar riquezas perecederas y esperar en ellas. También es vanidad desear honras y ensalzarse vanamente. Vanidad es seguir el apetito de la carne y desear aquello por donde después te sea necesario ser castigado gravemente. Vanidad es desear larga vida y no cuidar el dia a dia para que sea buena. Vanidad es mirar
solamente a esta presente vida y no prever lo venidero. Vanidad es amar lo que tan presto se paso: y no buscar con solicitud el gozo perdurable.
El ensayo no es una obra religiosa ni mucho menos. Es una obra que analiza desde el punto de vista social, economico y politico, los vericuetos de la facil implementación del sistema de corrupción entre los vericuetos intrincados de los sistemas de control de la gestión pública.
Edgar Centeno Chavarria
Gerente de Instituciones de Cooperación Externa y Gerente Publico
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