La vida de Ligia había entrado en un bucle soporífero que se le hacía insoportable, pero un día, recibe una extraña invitación a una fiesta. Desconocía al anfitrión y el motivo por el que había sido invitada, sin embargo, decide asistir. Ataviada como se solicita en la invitación, con un vestido y una máscara inspirados en el carnaval de Venecia en el siglo XVII, se dirige al palacio Ubarte, donde tendrá lugar el evento. Desde el instante en el que sale de su casa, nada de lo que sucede escapa a la magia: el carruaje que va a recogerla, su propio disfraz, el jardín del palacio y el elenco circense que actúa en la fiesta, pero, sobre todo, el maestro de ceremonias, Barugh Ubarte, de quien parece partir el ilusionismo que la subyuga. Todo y todos parecen responder a unas leyes que solo tienen lugar en el palacio y su entorno.
Tras la fiesta, Ligia decide que quiere vivir acorde a ese mundo que transcurre en el palacio y hará todo lo posible para conseguirlo. Por el camino, conoce a las personas más estrafalarias y especiales que hubiera podido imaginar. Detrás de cada una de ellas se esconde una historia fascinante: un jardinero de Sumatra, que otorga vida a los setos que poda; un gigante de piedra, que vive dormido en una fuente, o el anciano Abel, que gana felicidad a medida que pierde cordura, son solo algunos de los personajes que comienzan a formar parte de la vida de Ligia.
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