Una náyade en la arena
Una náyade en la arena,
y un canto que así decía,
cuando la ola a ella venia.
-Tu golpe me trae una pena,
por tu anzuelo hacia la orilla
sin linfa, en desconsuelo
en el límite de mi duelo,
tu impacto me mancilla.
Me voy al olvido,
tronchadas mis alas.
¡con ira, por las malas!...
tu ejercito me ha tullido.
Sin la sal no me curo,
mi bóveda es el cielo
y lo llevo de consuelo,
tras llevar tu golpe duro.
Tu ola no es lo que aparenta
de tu patada aprendí,
que puedo vivir sin ti.
Tu onda es tormenta,
en el verde-azul de mi mar,
de tu espuma llueve nieve.
En dorada arena, mi resucitar.
Carmen Silza
Creative Commons Attribution 3.0