Besa la noche,
esa noche que nos sabe amarga,
a mares del Peloponeso y a ruinas de Creta.
Besa la noche,
esas mismas noches en las que te vi desnuda,
como Ariadna, en medio del fulgor,
del olvido, de la queja.
Besa esa noche,
besa todas las noches,
que se van, que se desvanecen
ante nosotros como pan de Gretel.
No hay migajas, sino besos.
Besos nocturnos.
Besos que se van, que se mueren,
en medio del camino hacia la casa de la bruja.
Besa la noche.
Soy la noche, tu noche, esa noc
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