Fuente: manilamommy.com Al ver a aquel bebé blando y sonrosado que no cesaba de llorar, Herodes se imaginó a toda una legión de ellos perturbando la tranquilidad de sus sueños. Entonces pergeñó un argumento con el que persuadir hasta al más sensiblero de su corte: "Entre los tiernos infantes de aspecto inocente que acaban de nacer, podría haberse infiltrado algún potencial terrorista. Pasémosles a todos a cuchillo y evitaremos inconvenientes en un futuro".
Como todos en la corte tenían algo que
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