Cuando eres peque, tus padres seguro que usaron en algún momento la táctica de "que viene el lobo!". Cosas como " si comes muchas chuches, te dolerá la barriga".
En el fondo, nunca 'colaba', porque aunque te hartaras de gominolas con tus amigos, no te dolía nada... Hasta que el día más insospechado, se te cruzan los caramelos y tienes un cólico que te hace retorcer de dolor.
Y ahí es cuando tu madre, preocupada la pobre mujer porque pareces un alien con resaca, en pleno apogeo de tu malestar,
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