Una vez tuve un sueño. Era el típico sueño en el que caes de un rascacielos. La diferencia consistía en que se trataba De un rascacielos gigantesco e infinito, Nunca llegaba a estamparme contra el suelo. Mi imaginación creaba y creaba personajes Que iba conociendo a lo largo del descenso. Me embadurnaba de sus historias, mezclándola con la mía, Les cogía un cariño que rozaba con esa eternidad en la que estaba envuelto. Por muy villanos que fuesen, Siempre encontraba un rincón de su alma que mere
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