Nunca paseo más me gustó, aunque en honor a la verdad,
del panorama no gocé, pues solo iba pensando en divisarla a usted.
Sin cesar hacia la lejanía miraba y el paso apuraba,
para cuanto antes localizar a mi amada, reina de mi corazón.
Por fin su silueta divisé, mi corazón un vuelco dio,
ya no me pude contener, la gran emoción todo mi cuerpo invadió.
Al besar tus mejillas, nuestros labios se rozaron y mi cuerpo
todo de emoción tembló.
Por primera vez de tu voz escuché, un te quiero tan dulce como sincero.
A tus ojos con la rapidez de un felino fijamente los miré,
ellos me dijeron, que aquel te quiero era verdadero,
de lo más profundo de su corazón salió, salía con amor.
La emoción me embargó, los ojos se humedecieron,
al momento reaccioné, y un “Gracias” le di al cielo,
por tanta dicha terrenal, porque la mujer que yo más quiero,
un beso en mis labios depositó.
Ya ni siquiera nos importó que alguien descubriera nuestro secreto de amor,
que nos vieran juntos sentados en aquel banco glorioso tan pegados tú y yo.
Mentir no se podía, pues a una legua se veía que aquellos eran unos enamorados, el tiempo voló raudo y veloz,
pero momento tan hermoso grabado con letras de fuego,
para siempre en nuestros adentros quedó, bautizado el mismo como el primer encuentro de nuestro gran amor.
La primera vez que juntos paseamos a la vera el uno del otro,
con unas ganas inmensas de ponerle mi brazo por encima de sus hombros, o simplemente caminar abrazados.
No tener que mirar para ningún lado, que el mundo entero se enterara que aquellos eran una pareja de enamorados.
Si algún día pudiera contigo ir, paseando unidos, sin tener que mirar asustados para no ser delatados, promesa haría de ir caminando a Santiago, o a cualquier lado.
La despedida llegó, aunque esta vez, hasta alegra fue, al saber que lo nuestro es verdadero, que éste amor nuestro será duradero, hermoso y sobre todo, sincero.
Bonita, como te quiero.
All rights reserved