©Emilio Ramón-Suikawari
Mi ego me dice que no cuente todo esto, por favor, que vamos a parecer patéticos. Pero me debo a la causa. Así que, allá vamos. Con mi aprendizaje sé que otros aprenderán también. Vale más la pena compartir algo que sea útil que hacerse el héroe cuando has estado en el fango o te ves simplemente ridículo. Hace unos días, cuando empecé a escribir todo esto (¡ya estoy mucho mejor, por cierto!) una preciosa chica malaya se sentó muy cerca de mí en el café de la foto. Habí
All rights reserved