UN CONSEJO PARA TI.
¡Huye, corre, escóndete! Ocúltate en lo recóndito del infinito; dónde mis ojos de lobo hambriento no puedan encontrarte, ¡No respires! Que el aire de tus pulmones son campanas en repiqueteo para estos oídos de cazador, mantente en vigilia, que sí cierras los ojos llegaré cuando el dulce sueño de princesa encantada te venza y estés libre a merced de mis garras destructoras.
¡No suspires! Que el aliento de tu boca es perfume adictivo para los sentidos de mi deseo y resurge mi instinto animal para quererte devorar sin piedad, hincar mis colmillos mortíferos desgarrándote el alma con la más feroz de mis caricias llenándote de dolor, entonces ahí, agazapada entre el montón de pensamientos quédate suspendida, adherida a esa pequeña luz que brilla entre la penumbra, mantén la fuerza de tu ser, no fenezcas en la agonía de lo que no fue, no es y no será jamás, no pierdas la esperanza que aún existe acorazada entre tu piel de niña nácar y los huesos de crudo invierno, se astuta, fuerte, audaz y prepárate para pelear.
“Eres capaz de vencerme”, de aniquilarme con el sonoro canto de tu paz, hundirme en la fosa de lo prohibido, arrancarme las entrañas con la fuerza de tu sonrisa. ¡Vamos! Te reto a que me desaparezcas, ahógame con el estallido de tu felicidad y pereceré en el caos del olvido, yo te lo aseguro, “no te tocaré” estarás lejos de mi alcance, tienes las agallas para derrotarme y ser feliz, solo permite que tu yo interno te deje triunfar ante la frágil envoltura que te tiene sumisa pendiente de mí. Tómalo cómo un consejo de tu ferviente seguidor y amante acosador.
Atentamente: EL MIEDO.
Amor de Krystal
Cristina Estrella
México 25-07-19
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