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Espejo
07/13/2016
El hada se hizo pequeña con un simple chasquido de dedos. Sus costillas se volvieron del tamaño de pestañas y su corazón, pulmones y órganos vitales se empequeñecieron hasta caber dentro. Sus alitas no temblaron cuando se metió en el oído del joven y navegó hasta llegar al cerebro. Una vez allí, tomó el mando: hizo que le empezaran a sudar las manos, que el corazón le latiera a un ritmo frenético. Enfrente de él, estaba la chica de la que estaba enamorado, controlada a su vez por un hada.
No po
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