Y bueno, esto es una historia real, como dicen. De esas que uno debe contar a la luz de una fogata en el campamento nerd/cristiano de preferencia. Es la trágica, muy trágica historia, que me contó un amigo, su protagonista, al que llamaremos Eriksson sólo para no perder la pista a los personajes. Y si lees esto, Claudia, sabrás que él no es raro, que tuvo buenas intenciones, que sólo se puso nervioso porque eres hermosa y lo dejaste loco. A este amigo mío, le llegó transfronterizo y por lo mismo
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