Mamá. Lo he hecho; he licuado mis cadenas en mis millones de astros sombríos, los mismos que me arañan los sueños y me desgarran los silencios.
Mamá. Por favor no te enfades conmigo, la literatura ha conseguido atraparme en sus redes y yo he terminado por escaparme de la burbuja que con tanto amor inflaste para mí.
Mamá. Me he metido a un jardín, Poesía me está nublando la forma monocroma que tengo de vivir.
Mamá. Me siento tan joven y tan perdida, y me siento tan vieja y tan ignorante. Lo siento si te duele… solo tengo para decir que he salido a buscarme.
He escuchado a Alejandra decirme donde estaba aquel jardín, perdóname, pero he tenido que salir a darle la mano a mis propias flores, a bailar con mis sombras a besar a mi muerte.
He venido a un jardín, un mago y un hada me esperan, no conozco su historia, solo veo su niebla.
Mamá. No sé lo que encuentre, tampoco si vuelva a verte pero si solo hallo frío, espero que este diario pueda hacerme de testigo.
Si vienes a buscarme por favor ten cuidado; en este jardín las flores se han despertado,
sí vienes a buscarme
no des nada por sentado, el frío aquí dormido habla en versos acendrados.
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