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2403097287527
Del cero al infinito
03/09/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/D/decuandoya.pdf Del al De cuando ya no te acuerdes serán los tiempos perdidos encontrados por sorpresa o por su prima la cita concertada en un segundo por un tercero que habita en el cuarto mandamiento de la temporada quinta del sexto milenio siempre que no te pases de largo y aparezcas en el séptimo cielo el que dicen es el más alto de todos donde la novena puerta se abrirá si el diez consigues. ¿Y dónde se queda el ocho? ¿El ocho? El ocho no entra en la cuenta por soberbio y vanidoso. ¿Y el uno? Por ser el que iba en cabeza habrá llegado a la cima. ¿Y el cero? Todo lo que sé decirte es que de ese no sé Nada aparte de que se cuenta que lo inventaron los mayas. 26 de enero de 2017
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2403087284727
Aquello
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/E/aquello.pdf ... aquello que alguna vez seremos, libres, y lejos de las tiranías del cuerpo, de sus afanes, intereses y exigencias. ¿O él, el cuerpo, es al mismo tiempo que la traba la herramienta?
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2403087284659
Alados nuevos giros
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/D/desterrara.pdf ¿Desterrará la triste torpe ausencia que un denuedo incapaz de alzar su grito, clamando ser, no sombra sino atisbo, no atardecer sino el albor de alados nuevos giros, no más reptar sino surcar el aire, la luz, la eternidad y el infinito de un nunca ya mas sí un sí por siempre, deje morir, sin ruido, qué pudo ser lo que al nacer fue escrito con sangre azul de noble afán sublime en el latir de qué impulsa a la vida, qué debe ser y no qué renunció a elevarse sobre el hedor, la ponzoña y el hastío, para dejar, ya libre de su lastre, la estela de su paso por la farsa que siempre fue el perfil, tan herido, y tan hiriente que se inclina, con su gesto burlón, sobre la sima a que rodó la fe por tibia, del desamor, el miedo y la desidia? ¿O triunfará, soberbia, humilde la grandeza? ¿O volverá, arrogante, por sus fueros la pureza? 9 de septiembre de 2013
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2403087284574
A contraluz
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/P/palabrasunas.pdf Palabras una sombra objetos cotidianos, a contraluz perdidos el deslizar de un cajón al cerrarse destornillador campanilla batir de sables; o rebanada de pan un pez de plata curso legal y, luego, trazar el ritmo de la existencia recordar mortecino, descalabrado adalid doble disfraz y… ¿La llave? No lo sé. 23 de septiembre de 2017
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2403087284468
30 de noviembre de 2022
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/B/30del11de2022.pdf (texto en imagen pdf) Revolotean a veces y se esconden otras entre los dobleces de un para qué, que, distraído, permite que duerman hasta que se deja oír el runrún cansino del culto a la versatilidad. Entonces salen y puedes encontrar que están del otro lado del espejo; y te miran. Y si les preguntas qué, o quiénes son, o cómo son, jamás contestan. Es sabido que lo hacen con la sana intención de invitarte a guárdalos, de nuevo, en el fondo de la memoria al que se accede por un pequeño orificio que, en una esquina, practican a diario y con enorme paciencia lo que podrías llamar termitas; pero, si se te antoja demasiado obvio, no lo llames sino puritito, desmadejado e indolente, perezoso azar.
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2403087284147
26 de diciembre de 2022
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/B/26del12del22.pdf (texto en imagen pdf)
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2403087283973
Nochebuena 2022
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/B/24del12de2022.pdf En el momento en que tomo la foto son las 21:24 Al hombre lo vi unos minutos antes, y me llamó la atención ahí, tan solo. He tratado de verlo mejor, con los prismáticos; pero sólo alcanzo a distinguir que es negro, muy negro, y que no duerme. Parece tener algo en las manos, que no alcanzo a poder distinguir, y que lo mira (creo), lo que me hace suponer que puede ser un móvil o Tablet. La sensación que me da es de estar despejado y tranquilo. En este momento son las 21:56, y sigue ahí, en el mismo banco… Y la ropa. Parece el uniforme que utilizan los barrenderos. ¿Será barrendero que al terminar su turno de trabajo no ha tenido una familia con la que reunirse? A las 22:03 continúa en el mismo lugar y en la misma postura. Ni dormido ni bebido; estoy segura. ¿Se sentirá triste? ¿Se sentirá solo? ¿En qué estará pensando? ¿En su país, en su gente, en su familia? ¿Sera la Navidad, entre los suyos, una fiesta tan fiesta como lo es para nosotros? ¿Le gustaría que alguien le hablara, que alguien se acercase en la glorieta desierta… 22:10 ¡¡¡Se ha marchado!!! En el intervalo de siete minutos ha dejado de estar ahí. Miro, desde la ventana, claro, en todas direcciones, pero no lo veo alejarse ni caminar por ninguna de las calles que convergen en la glorieta; de manera que si acabase de ponerse de pie me habría dado tiempo de ver para donde tiraba. 22:22 ¡¡¡Lo he visto!!! En el bulevar, y se pasea. 22:28 Ha vuelto al banco, y otra vez está sentado. Dentro de un rato, a eso de las once, bajaré con Jerry a que levante su pata, y pienso si sería buena idea acercarme y decirle hola. Pero con Jerry no me atrevo, que se puede liar a ladridos y asustarlo o enfadarlo; Jerry suele ladrar a los que ve diferentes y se suaviza enseguida si a la persona le gustan los perros o por lo menos él no les da miedo. Así que con Jerry no me atrevo. Y sin Jerry no me atrevo tampoco. Que cómo puede reaccionar el hombre si una desconocida se le acerca, le habla, en la soledad de la noche en que, cenando todo el mundo, no se mueve ni un alma y cruza, de tanto en tanto, algún coche. Pienso también en cuantas vidas y maneras tan distintas de sentirlas y vivirlas hay. Y en cuántas personas, a las 22:38, estarán observando desde su ventana a un negro vestido de barrendero, ni borracho ni dormido, sentado en un banco. ¿Qué sucedería si le hablase? Pero se que no voy a hacerlo. Me calzaré y pondré el abrigo, para bajar con Jerry. Que, como es lógico, el paseador esta noche no viene. Luego leeré un rato. O miraré alguna película en Netflix. Enigmas
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2403087283515
29 de enero de 2023
03/08/2024
Afrodita/Alicia
https://valentina-lujan.es/B/29del1de2023.pdf (texto en imagen en pdf)
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2403067258441
23 de noviembre de 2022
03/06/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/B/23del11de2022.pdf (Texto en imagen en pdf)
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2403067258427
Castillos de arena
03/06/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/A/altoscastillos.pdf Altos castillos de arena, al batir de vendavales contra muros de promesas que se desmoronan lánguidas, desguazadas, devenidas de su altiva compostura en desheredadas trizas, se encuentran, a la deriva, olvidos nunca pensados y jamás cumplidas citas, a la sombra o al abrigo de abigarrados rescoldos de palabras desmembradas en sílabas que se buscan por encontrar qué decirse, enlazadas, sin codicia, sin afán de ser mensaje que encierre en sus líneas frías nada que sentido guarde por significar partido de tal o cual dependencia, de estas o de aquellas briznas, desgajadas de los tiempos en que se soñaron listas para partir por lo hondo y remontar por la cima. 17 de marzo de 2019
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2403067258397
Con perfecta inocencia
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/F/findesemana.pdf Se oyó un golpe y miré por la ventana. Telefoneé al 112 y en menos quizás de cinco minutos llegaron dos ambulancias y varios coches de policía. En apenas unos instantes le habían quitado el casco y pude ver con los prismáticos cómo le daban masaje cardiaco. Mientras tanto llegó una tercera ambulancia de la que sacaron diferentes objetos; uno de ellos una tienda de campaña que desplegaron con rapidez y desplazaron, una vez montada, sobre el hombre y los sanitarios que lo atendían, otro era un foco muy potente. Pude ver con los prismáticos el interior de la tienda, que ahora era como una habitación bien iluminada donde los sanitarios —uno de los chalecos, de una mujer, llevaba la palabra ‟médico” — continuaban con sus tareas de reanimación. Hubo un momento en que sólo veía las espaldas de ellos y luego ya vi al hombre, tumbado, boca arriba; llevaba pantalones vaqueros y de cintura para arriba lo habían desnudado. En el pecho se veía algo que parecían pegatinas, de color blanco, de las que salían unos cables y pensé ‟un electrocardiograma”. El hombre seguía inmóvil. Los sanitarios habían dejado de moverse con la celeridad de unos momentos antes. Vi entonces que desplegaban una tela de color dorado, brillante y muy flexible que me recordó un traje de lamé, uno de esos vestidos que se ponen las señoras para acudir a una fiesta, y que desde los pies lo iban extendiendo sobre el cuerpo del hombre. Pensé ‟si no le tapan la cara es que está vivo”. Pero sí le taparon la cara. Luego vi cómo la mujer médico rellenaba unos papeles sobre el capó de uno de los coches de policía mientras otras personas apagaban el foco, recogían todos los enseres que habían utilizado, y plegaban de nuevo la tienda. Minutos después llegó otro coche de policía con el rótulo ‟investigación de accidentes” y los hombres que bajaron de él hicieron fotos, a la moto, y al casco; e inspeccionaron la moto por todas partes con linternas; y con una rueda que giraba en el extremo de un mango largo como un bastón siguieron lo que imaginé las huellas de la moto hasta el bordillo. Se habían ido marchando las ambulancias y algunos coches de policía. Sólo quedaba uno, o dos, y una de las ambulancias y la mujer médico, y el coche de la investigación de accidentes; y el envoltorio de color dorado y brillante. Aquello como una sábana de material flexible permitía adivinar la figura, la cabeza del hombre, un poco girada a la derecha, y los hombros, y el tronco y las piernas un poco separadas tal y como estaban cuando pensé ‟un electrocardiograma”. Un rato después llegó en un coche negro, con chofer y sin rótulo, un señor de pelo canoso que se acercó al cuerpo, y uno de los policías levantó la tela dorada para que le viese la cara. Habló poco con los policías y con la médico, y se marchó en seguida. Luego se marcharon todos los coches de policía, menos el de investigación de accidentes. Los conductores que pasaban frenaban, un poco, atraída posiblemente su atención por el envoltorio dorado. Llegó luego una grúa que se llevó la moto y el casco; los empleados los colocaron sobre la grúa con gestos en nada diferentes a los que hubiesen hecho si la moto estuviera sólo mal aparcada, o abandonada. Ya sólo quedaban en el lugar el coche de investigación de accidentes y el cuerpo del motorista. Llegó al fin un furgón negro, o azul muy oscuro, con el rótulo ‟empresa mixta de servicios funerarios”. Paró justo donde me impedía ver cómo recogían al hombre, pero cuando lo colocaban dentro del furgón con una camilla lo que lo envolvía ya era blanco, normal, y el cuerpo sujeto con correas parecía bastante más menudo que cuando estuvo en el suelo con la tela dorada. Se marcharon todos. Todo cuanto quedó, en el suelo, donde había estado el cuerpo, era un envoltorio de papel albal, corriente, de color plata, del tamaño de un bolso de viaje; y un trozo de lienzo blanco. Vino finalmente un camión con el rótulo ‟medio ambiente”, como los de la basura pero rojo y blanco en lugar de verde y blanco. Y los hombres recogieron el envoltorio y el lienzo, y barrieron, y echaron agua a presión con una manguera, y se marcharon. En apenas tres o cuatro horas todo recuperó el aspecto cotidiano. Los jóvenes que ya empezaban a salir del Neils (o como se llame ahora) hablaban y reían mientras buscaban taxis, como todos los fines de semana. Los conductores circulaban ya sin frenar porque ya no había nada que llamase su atención. Cuando me levanté el cielo era muy azul. Y un sol espléndido iluminaba la mañana ya casi primaveral del sábado; y acariciaba, con perfecta inocencia, el lugar donde el hombre había muerto. 20 de marzo de 2011
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2403067258342
Desesperante
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/D/desesperante.pdf A las personas que tenemos ya una edad ―eufemismo que ni encubre ni suaviza nada, todo el mundo sabe que tener una edad es sencillamente ser viejo― nos sucede con frecuencia. Que sales de una habitación para ir a buscar algo a otra, y cuando llegas, a qué venía yo aquí. Pero se soluciona fácilmente recurriendo al truco que todo el mundo conoce y da bastante buen resultado; te das media vuelta y regresas al lugar de donde viniste y, justo allí, anda coño ya me acuerdo. Bueno, pues lo mismo pero a lo grande, a lo bestia. Eso sí que es un problema, para mí al menos… Quiero decir ―en cortito y por no aburrir―, que es exactamente lo que me pasa cada mañana. Que tan pronto tomo consciencia de que soy un ser vivo (y lo mismo racional y hasta pensante, puestos a fantasear) me pregunto, antes incluso de ni abrir los ojos, a qué habré venido yo aquí. Y no consigo acordarme. Setenta años dando vueltas a qué coño habré venido yo aquí y sin conseguir que se me venga a la cabeza por más que me devano los sesos y termino, hasta a veces, con dolor de cabeza. Y pienso que debo de saberlo, debo de saberlo estoy segura; pero, por más que discurro… Y, encima, sin ni poder echar mano del truco tan socorrido de regresar al lugar de partida y, desde allí, pues ya… Pero a qué puñetero ni jodido punto de partida puedo regresar si tampoco me acuerdo de dónde vengo. ¿Es o no es desesperante? *
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2403067258304
El diablo nuestro enemigo
03/06/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/T/Cementerios.pdf Yo creo que solemos llamar “mal” a lo que nos disgusta; a lo que nos pone — sea de forma tangible o intangible, material o inmaterial, ante el cuerpo o ante el alma — la piedra en el camino que nos hace perder el paso acompasado que, una vez cogido el ritmo, damos como quien dice sin sentir. En el bien me parece que se repara menos. Se le pasa más por alto sin necesidad de levantar el pie ni de perder el ritmo. A lo mejor sirve para eso. Para recordarnos que estamos en un camino en el que nos conviene estar alertas. Me acaba de venir a la cabeza el párrafo de una de las oraciones que, cuando era niña, canturreábamos (que no era propiamente cantar, solo un tonillo como de letanía) en la capilla del colegio al terminar el día y que rezaba “hermanas, sed sobrias y vigilad porque el diablo nuestro enemigo ronda a nuestro alrededor buscando a quién devorar”. Y me parece que terminaba con “y, tú, Señor, apiádate de nosotras”. Pero no sabría asegurarlo. Han pasado muchas décadas. Ah. Y en las oraciones de la mañana había otro párrafo. “Salido ya el astro del día roguemos a Dios con fervor que en las labores del día nos guarde de todo mal” “Amén” ----------------------------- En comentario al párrafo 17.27 del libro 49 respuestas a la aventura del pensamiento http://www.aventurapensamiento.com/
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2403067257574
En los bordes de un eclipse
03/06/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/E/enlosbordesdeuneclipse.pdf En los bordes de un eclipse se miraron bebiéndose como si doliera el infinito o las muelas del juicio final rechinasen amenazando con romper los tímpanos de los pórticos de todas las catedrales o con masticar, rumiar, reconcomer, considerar una vez más y hasta lograr deglutirla por completo la posibilidad descabellada o peregrina de seguir esperando, allí, a la sombra o en cueros, un día tan todavía lejano y poco prometedor de certezas o, por el contrario, apresurarse y juzgar tal vez a la ligera, liviana presurosa y en exceso fugaz o dilatada, opresora inconsistente oscuridad vacía, y condenarla sin contemplaciones ni estupro ni tardanza antes de que la distancia se agrandase y no fuera ya posible el echarle, como si dijéramos o en lenguaje coloquial ya que estábamos en familia y no hacía falta ninguna demorarse en filigranas ni derrochar o perderse de por vida en eufemismos, el guante con el que, sin incurrir en pecado de lascivia, acariciar el centro mismo de aquel lugar sagrado que latía, ignorado y ajeno, lejos de toda verbosidad y de la inicua fatalidad atroz fútil azar de la impudicia que arrasa, y nubla, y ciega las salidas de los conductos del entendimiento que palpita, allí, donde los haces de luz inundan con sus rayos la primicia que brindará del alma a su morada la ambrosía. 10 de febrero de 2013
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2403067257147
Eructos
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/E/eructosdelos.pdf Eructos de los días embistiendo las almas de los muertos que deambulan cohabitando entre gemidos y esperma y flujos y latidos repugnantes y suspiros estrellándose contra el babear de los amantes que recitan palabras de estupor agitando sus cuerpos y manos que se deslizan sobre el otro sin encontrar apoyo ni respuesta a tanta estupidez en que se esconde la nada del para qué ni del adónde acudir en busca del vacío en que por fin sumirse sin espanto ni espera ni el fracaso de haber esperado algo distinto que apague no sé qué sed que jamás se ha sentido más allá de la ausencia de algún blanco, bando acariciar la frente hastiada de quién jamás creyó ni va ya nunca a creer en nada. 11 de febrero de 2011
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2403067257055
Manolita o la teoría de la relatividad
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/m/manolitaolateoria.pdf La gata Manolita se morirá en pocos días. Hace dos que me di cuenta de que había adelgazado de la forma sintomática en que adelgazan los gatos cuando enferman del riñón. Desde ayer la observo con frecuencia, acude mucho al agua, se coloca en lugares en los que no se había colocado nunca y, cuando está quieta, en vez de tumbarse se queda agazapada, como acechante. He puesto esta mañana paté para todos y, si, se acercó a uno de los platos enseguida y comió algo. Pero los ojos los tiene empañados, ocasionalmente emite un maullido breve y lastimero, como suplicante, y yo sé que en pocos días se morirá… ¿El veterinario? El proceso es siempre el mismo para, en más o menos una semana con veterinario y medicación o sin ellos, llegar al mismo desenlace. ¿Sacrificarla? Sacrificarla para que no sufra implica proporcionarle el berrinche de meterla contra su voluntad en el trasportín (que la Manolita es arisca, poco dócil) para terminar por… matarla. Sacrificar es sólo la forma piadosa del verbo matar. Y yo la miro. Y me pregunto mirándola por qué me importan tanto el dolor y el sufrimiento de los animales. Por qué – y aunque pueda sonar muy mal – me duelen más sus sufrimientos y sus dolores que los dolores y sufrimientos de los humanos. Me contesto que es porque los animales carecen de la posibilidad de relativizar. Los humanos podemos, aun en las circunstancias más adversas, relativizar nuestras emociones y nuestros sentimientos, echar mano de argumentos que nos den un motivo para decirnos “bueno, quizás no es para tanto” o refugiarnos en “sí, en esto estoy muy mal, pero en tal o cual esto o lo otro estoy más o menos bien”. Lo haremos o no lo haremos, pero esa capacidad, o virtud o suerte, la tenemos. Los seres irracionales no. Para ellos el mundo empieza y acaba en su cuerpo y en su placer y en su dolor. Por eso siento tanta piedad, tanta ternura por ellos (hasta por las cucarachas, sí, que cuando veo alguna pataleando patas arriba acudo presurosa para con la puntera de mi zapato enderezarla; y sale corriendo, tan contenta, y me siento aliviada), porque, incluso un tigre o un león, tan fieros, los considero indefensos. 22 de septiembre de 2016
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2403067256768
Mi amor al arte
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/m/miamoralarte.pdf Dos días llevan dando la murga todos los cultos y sensibles de este país con la muerte de Paco de Lucía, deshaciéndose en elogios para su arte o para lo insigne e irrepetible artista que ha sido. No tengo nada que objetar. Mi sensibilidad para cualquier tipo de expresión musical ha sido siempre nula. Nunca me ha emocionado más el sonido de una guitarra que las pedorretas del tubo de escape de una moto. Tanto duelo… Ha sido una persona que ha merecido respeto y admiración y prestigio por hacer bien lo que sabía hacer bien ¿Merece tanto elogio algo tan obligado como lo es hacer bien lo que se sabe hacer bien? Pero, ya digo, no entiendo de esas cosas. Nunca me ha conmovido lo bonito, ni lo delicado, ni lo excelso. Me conmueve ver el cada día del mundo en el que vivo. Ir caminando por la calle, o viajar en el metro, y ver tanta tristeza en tantos ojos, y tanto abatimiento pesando sobre tantos hombros, y tanta indiferencia de cada transeúnte atribulado hacia la tribulación del transeúnte atribulado con el que se cruza. Me conmueve ver tanta miseria y tanta pobreza. Y tanto egoísmo y tanto ver y vivir cómo cada ser humano somos un buitre carroñero intentando sacar con todo tipo de argucias los hígados al buitre carroñero de al lado. Y el sufrimiento y el dolor y la mezquindad a que impelen las carencias. Me pone un nudo en la garganta ver cómo nos abordamos los unos a los otros siempre pidiendo y demandando algo, nunca ofreciendo ni dando. Todas esas cosas me conmueven. Pero no el arte. El arte, todo el arte, me trae completamente al fresco. 1 de marzo de 2014
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Novedades futuras
03/06/2024
Valentina Luján
https://valentina-lujan.es/H/hoyvaserundia.pdf Hoy va a ser un día raro. Nos hemos dado cuenta nada mas abrir el ojo aunque todos nos hemos puesto enseguida a disimular y como si no pasara nada aplicarnos cada uno a lo nuestro y desayunar o subir o bajar de trenes o teñirse el pelo y a ir a un bautizo o de boda o de compras y cada cual o de uno en uno o con sus abuelos y sus nietos esperando el ascensor, y un listo que pues estáis cometiendo un error del que no puedo decir que os arrepentiréis porque estaría quebrantando la norma y tampoco puedo decir que lo estaría porque estaría incurriendo en un futurible para el que ya no hay lugar en esta situación tan nueva, pero que nos teniamos tenemos tendríamos que acostumbrar cuanto antes o nos quedariamos quedaremos en una especie de limbo y ni en el cielo ni en la tierra ni antes ni ahora ni aqui ni alli ni arriba ni abajo ni a la derecha ni a la izquierda ni en diagonal o de pico, porque daros cuenta de que si el tiempo se ha acabao también se, digo yo, habrá terminao el espacio porque parece ser que según dicen son una unidad indivisible, así que no os extrañéis si es de día y de noche al mismo tiempo o hace frío o calor de manera simultánea o si sois padres e hijos o abuelos de los vuestros propios, que muy bien pudieran tal y como están las cosas estar siendo vuestros hijos; y venga, daros prisa y terminar con el café con leche o con las judías con chorizo y peinaros y el que esté intentando recordar adónde tiene tenía tendrá que ir o de dónde está estaba estará estaría viniendo que lo deje porque ya lo mismo nos da va a dar dará daría como nada más nos queda y estamos en el presente; así que del antes y el después pues ni hablar ni nombrarlos ni mencionarlos y, es más, ni tan siquiera ni por asomos pensarlos y que nadie le preguntara cuánto tiene tendrá tendría que durar un dolor de muelas ni un orgasmo porque todo pasa pasaba pasará pasaría desde ahora mismo a ser intemporal, sin principio ni fin y sin cómo ni cuándo ni dónde ni por qué, porque al desaparecer el ayer quedaban quedan quedarán quedarían suprimidas de un plumazo las causas y no queda nada en qué apoyarse para justificar ni entender nuestros actos ni los ajenos, que a ver, además, cómo distinguir lo propio de lo ajeno estando todo tan revuelto y sin caber esperanza alguna de en ninguna parte acariciar la posibilidad de poner orden como hasta ahora o hasta entonces desde el momento en que ya nada ni nadie podía puede podrá podría colocarse en su propio lugar y en su personal e intransferible ahora, ni ser o si ser segun se mire mirase bueno y malo al mismo tiempo, y feo y guapo y alto y bajo y rubio o moreno o castaño o una lumbrera o un verdadero zote, porque que y que a ver con qué criterio porque por pura logica está estaba estará estaría desapareciendo la medida de las cosas y de sus intensidades y matices y sus sabores de los que poder decir me gusta mas el chocolate con churros que los pepinillos en vinagre, si viéndonos privados de recuerdos no teníamos tenemos tendríamos tendremos cómo ni con qué comparar. Y aqui se para paró parará pararía sin más. Deja dejó dejará dejaría de dictar, Y dice dijo dirá diría que repasemos repasáramos por si hay había hubiera habrá faltas de ortografía o sobran sobraban puntos o comas porque que cuantas menos haya hubiese de las primeras o más de los unos o de las segundas o de ambos más estaremos estaríamos poniendo de manifiesto que no hemos habrían habremos entendido absolutamente nada de lo que es será sería vivir sin que exista existiera el tiempo. Pero que no nos desesperemos desesperásemos porque con un poquito de paciencia lo iremos iríamos asimilando hasta llegar a estar y sentirnos en todas partes y en todo momento sin ningún agobio y sin pensar que debemos deberemos deberíamos estar en cualquier otra parte y en cualquier otro momento. Y que al no tener que ir y venir de unos lugares a otros ahorraremos ahorraríamos además mucho tiempo porque, además, todo y todos estará estaremos en exactamente el mismo sitio. Y, un torpe, que siempre los hay hubo habrá habría, que lo siente sentía sentirá sentiría mucho, pero que le cuesta costará costaría siempre mucho acostumbrarse a que le guste gustara comer chocolate con churros y pepinillos en vinagre todo junto y al mismo tiempo. Fecha: Ninguna porque para qué. *
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2403067256386
Nuevas tecnologías
03/06/2024
Alicia Bermúdez Merino
https://valentina-lujan.es/N/nuevastecno.pdf Nuevas Tecnologías - ¡Madre, que están aquí los del uranio! - ¿Enriquecido? - No sé; espera… Que dice mi madre que… - No, señora – voceó el hombre alzando la vista hacia la ventana. Y, a modo de explicación –: venimos a llevárnoslo. - Ah, pues entonces… – replicó la mujer, que desapareció del hueco de la ventana rezongando que a saber dónde estaría algo que, al aumentar la distancia, no entendimos. Escuchamos sí, claramente, cómo en tono desabrido informaba –: El empobrecido, Manolo. Y que espabilase, cacho vago, mirando a ver si detrás de la puerta, colgada de la alcayata…  - Es que se nos pierde mucho la llave – manifestó la criatura ante la mirada interrogativa del hombre y, porque quedase más claro –: del lavaderillo pequeño, donde lo vamos almacenando hasta que ustedes vienen a recogerlo.
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2403067256201
Y te llamé Viernes
03/06/2024
Afrodita
https://valentina-lujan.es/Y/ytellameviernes.pdf Habías llegado a mis manos investido de la perfección implacable con que la Naturaleza meticulosa y paciente, ajena a la eventualidad tan probable de que su obra con tanto cuidado elaborada desde las puntas de las orejas hasta la última uña de un cuerpo diminuto no llegase a oír el mundo ni a ver la luz, había provisto a tu gatez a manos llenas. Parecías perfectamente sano, pero no habían trascurrido veinticuatro horas cuando las cosas empezaron a ir mal. Te envolví en una toalla y te llevé a Mediterráneo explicando no quiere comer, gime y lloriquea cada tres horas pero cuando le pongo el biberón en la boca succiona un par de veces, se para, grita y manotea con desesperación y no hay manera de hacer que tome ni una gota más. Curiosamente los gritos cesaban si desistía yo en mi afán y, apoyado contra mi pecho, te serenabas y como si estuviera perfectamente saciado tu respiración volvía a ser tranquila y acompasada y dormías, allí, en tu caja y tu toalla. Cuando la escena idéntica se repitió por tres veces, o cuatro, y resultó evidente que si no era forzándote no te ibas a alimentar, es cuando te envolví en la toalla y te llevé a urgencias. No parecía que padecieses dijo la veterinaria ningún mal irreparable, mira – me dijo – cómo tiene de hinchada la barriga, serán gases. Ya – le contesté – pero cuando le doy masaje para que los expulse grita más. Ten paciencia. Tengo mucha paciencia con los animales. Otras veinticuatro horas con el mismo panorama y, al ir a darte – o a intentarlo – tu toma de las cinco de la madrugada, el cuadro era desalentador y el aspecto tuyo muy distinto del que a pesar de todo habías mostrado, vital y enérgico, hasta apenas tres horas atrás. Supe que ibas a morir sin remedio, pero no quise dejar que sucediera sin haberte prestado un último socorro y volví a la clínica; el veterinario de guardia dijo que estabas muy frío, pero que en un cuerpecito tan pequeño no podía hacerse nada… Le dije que había querido obligarte, que te había metido alimento con una jeringuilla y a regañadientes; él respondió que esos casos se corre el riesgo de que una gota se vaya por mal camino y se produzca neumonía y que, por si eso había ocurrido y a la vista de que la respiración estaba siendo dificultosa y débil, iba a ponerte una inyección para que ventilases mejor y, además, ayudara a que expulsases la posible maldita gota. No le confesé entonces que, en mi afán por meter vida en tu cuerpo, te había abierto la boca y soplado dentro… ¿Y si te perjudiqué? ¿Y si al soplar empujé más la gota hacia adentro? ¿Y si las muy buenas intenciones pueden muchas veces resultar desastrosas? Me hice estas preguntas ya en casa mirándote debatirte por tu vida con uñas – que habían sabido demostrar cómo habían aprendido a clavarse – y unos dientes que jamás llegarían siquiera a apuntar; pensando para qué ese esfuerzo, para qué ese afán tuyo por seguir respirando una vez y quizás otra y aun puede que la siguiente en busca de la plenitud y del logro de unos bigotes que, ya, para qué… Pero investido de toda la sabiduría con que la Naturaleza había sabido tan a manos llenas proveerte no escuchaste con tus oídos, todavía cerrados, mis pensamientos. Ni viste con tus ojos, cerrados aún también, las lágrimas mías. Y seguí yo diciéndote en mi mente hazme caso; sé sensato y no des tanta importancia a tu existir en un mundo en el que lo que interesa es la macroeconomía, el PIB y los índices bursátiles y los intereses de mercado; un mundo movido por veleidades muy concretas que quitan el sueño a los reyes y reinas de una Creación que gastó menos largueza con ellos que con vosotros y los dejó en manos del albur que los empuja a perseguir, ciegos y sordos, esclavizados por sus prisas y sus inquietudes, unas metas en las que ninguno de los seres tan insignificantes como tú vais a tener arte ni parte… Y en los minutos que trascurrieron hasta que terminaron tu vida y tu lucha seguiste ajeno a todo y obstinado en ser el centro del pequeño Universo en el que habita toda la sabiduría de la Naturaleza que, paciente y perfeccionista y laboriosa, se esmeró en detalles tan mínimos como unos orificios de la nariz sumamente pequeños, y un color rosado en el hocico, y un cordón umbilical que tu madre – con toda la sabiduría de que la Naturaleza supo proveer a su gatez a manos llenas – supo cortar y allí estaba, seco ya, sin haber llegado a tener tiempo de caerse. La primera noche, en Mediterráneo, la auxiliar preguntó cómo se llama para hacer la ficha. Dije Viernes porque te había recibido el viernes – de Dolores por cierto, concretamente – y era un nombre que lo mismo le iba a servir, cuando fueses mayor, a un macho que a una hembra. 5 de febrero de 2008
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