El resplandor de Alina (Cuento Corto)
En un pueblo escondido entre montañas, vivía Alina, una mujer pequeña de manos agrietadas y mirada cansada. Cada día subía la colina para encender una lámpara en la vieja ermita; decía que su luz mantenía viva la esperanza del lugar, aunque muchos la consideraban sólo una costumbre sin sentido.
Una noche de invierno, una tormenta arrasó con todo: los techos se desplomaron, los cultivos se perdieron y el río creció con furia. El miedo apagó los corazones y nadie quiso acompañarla a encender la lámpara. Alina subió sola, bajo la lluvia, protegiendo entre sus brazos una pequeña linterna que apenas alumbraba.
Cuando llegó a la cima, el viento casi la derribó. La llama se extinguió y en la oscuridad, por un instante, pensó que todo había terminado. Pero entonces recordó las palabras de su madre: “Cuando la oscuridad te rodee, cierra los ojos; la luz no está afuera, sino dentro de ti”.
Alina los cerró. Y al hacerlo, sintió un calor suave en el pecho, una chispa que creció hasta llenar su cuerpo. Cuando los abrió, una luz cálida salía de su piel, clara y serena como el amanecer. Con esa luz encendió la lámpara de la ermita. Desde el valle, los vecinos vieron el resplandor y, sin comprender cómo, sus corazones se aligeraron.
La tormenta amainó al amanecer. Los campesinos subieron al monte y hallaron a Alina sonriendo junto a la lámpara encendida, intacta. Nadie habló de milagros, pero todos entendieron que, cuando la esperanza florece, la luz del alma puede iluminar incluso los días más oscuros.
Epílogo:
Cuando la vida volvió a latir en el pueblo, Alina no quiso reconocimiento. Sabía que la verdadera llama no era solo la de la lámpara, sino la que cada persona lleva oculta en su pecho. Desde aquel día, los vecinos comprendieron que la luz de la esperanza necesita despertar en lo profundo, alimentada por la fe en uno mismo y en los demás. Cuando la adversidad regresa, ya nadie teme encender su propia lámpara interior; pues aprendieron que los milagros florecen cuando la esperanza los guía.
Aimée Granado Oreña ©️
Gota de Rocío Azul
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