2511293880531
Destino o Causualidad
11/29/2025
Hector Rijo Acevedo
Hector Rijo Acevedo
,
Hector Rijo Acevedo
,
DESTINO O CASUALIDAD
Escrito por: KaleidosDotcom
[Intro – hablado]
Dicen que la vida te da clases gratis…
pero te cobra con cicatrices.
Y que uno no se encuentra con nadie por accidente,
que hasta los tropiezos tienen GPS.
Y aquí estamos…
desnudos de culpa y vestidos de verdad,
intentando descifrar si lo nuestro
lo escribió el destino…
o lo redactó la casualidad en un bar borracha.
[Verso 1 – él]
Yo venía de naufragios con nombre propio,
de amores que hacían agua antes de zarpar,
de mujeres que me juraban cielo
mientras me vendían tormentas.
Y aun así me quedaba, como idiota con fe vencida,
por no perder la costumbre de perder.
Confundí abrazos con hogar,
ruidos con compañía,
y espejismos con futuro.
Y cada vez que decía “esta vez sí”,
la vida me contestaba “esta tampoco”.
Hasta que me rendí…
no por sabio, sino por cansado.
[Verso 2 – ella]
Y tú no sabes,
pero yo también coleccioné promesas rotas
como si fueran entradas de conciertos que nunca existieron.
Me enamoré de la idea del amor,
no del hombre que tenía enfrente.
Me aferré a cadáveres sentimentales
por no aprender el arte de soltar.
Pensé que el amor era un impuesto,
que la felicidad era un lujo importado,
que lo mío era sobrevivir sin preguntar demasiado.
Y cuando me vi llorando por costumbre,
creí que ese era mi destino:
ser pasajera de trenes que nunca paraban en mi estación.
[Verso 3 – ambos, conversación sabinesca]
—¿Y cómo carajo llegamos hasta aquí?
—Supongo que a fuerza de equivocarnos.
—¿Crees que esto es destino?
—O una casualidad muy bien entrenada.
Nos reímos.
Nos miramos sin maquillaje de ánimas heridas.
Y entendimos que mientras más luchábamos
por quedarnos en amores temporales,
más nos alejábamos de encontrarnos.
Que la vida, caprichosa y puntual,
nos tropezó en el mismo callejón
cuando ya no queríamos a nadie,
cuando ya no creíamos en nada,
cuando éramos expertos en despedidas.
[Coro – Sabina en vena]
No fue el destino…
fueron las consecuencias que nos escoltaron hasta esta cama.
No fue la suerte…
fue la mala suerte de antes la que nos empujó a coincidir.
Si lo nuestro es casualidad,
entonces brindo por el azar que aprendió a escribir poesía.
Y si fue destino…
pues mira qué cabrón el destino,
que llegó tarde…
pero llegó contigo.
[Verso 4 – él y ella se abren]
Nos contamos los naufragios sin glamour,
las veces que juramos no volver a amar,
los besos que dimos por obligación,
las noches donde dormir era un acto de escape.
Nos confesamos que el miedo
fue nuestro único acompañante estable.
Y que al final,
entre heridas recicladas y futuros hipotecados,
la vida nos preparó como quien pule dos piedras
que un día, sin avisar, encajan perfecto.
[Outro – hablado, whisky en mano]
Quizás no fue destino.
Quizás tampoco fue casualidad.
Quizás…
solo era el momento correcto
para dos almas que ya habían pagado suficiente peaje.
Y si mañana preguntas cómo empezó esto,
te diré la verdad:
Empezó mucho antes de conocernos,
el día que dejamos de insistir
en amores que no eran los nuestros.
Creative Commons Attribution 4.0