Hay un tramo de la cumbre aún por escalar,
al paso del camino, y costoso de trepar. Un ascenso accidentado con muchas estaciones para detenerse y pensar. En la falda de la cima, donde como niños, aprendemos a gatear. Como niños vareando, y sus energías aireando
ante el veneno de un basilisco
atolondrados, sin poder dialogar Como serpientes simulando
al acecho, sin cesar de serpentear.
En el campo de batalla
ante la diosa de la discordia, Eris
esa montaña donde brotan
los males de la h
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