Somos las feministas que ellos quisieron tener.
Somos las feministas que crecieron queriendo jugar al fútbol, no porque les gustara el fútbol (que quizá también), sino porque era de chicos. Que querían coleccionar cromos, jugar a las chapas o pegarse puñetazos, porque eran cosas de chicos. Y es bueno ser un chico. Es mejor ser un chico que pegar como una chica, correr como una chica o llorar como una chica.
Ser mujer no era bastante para nosotras, espíritus luchadores, inconformistas. Y no nos
All rights reserved