Un día en el que la abuela Nicolasa va a recoger a Fer del colegio, le comparte, al llegar a casa, un secreto inesperado que casi no puede ni creer. De lo alto del ropero de su habitación, saca una caja de cartón de color malva con lunares naranjas en la que dentro hay un montón de “tesoros”, como los llama ella, pero que para cualquiera serían solo un puñado de cachivaches, eso sí, bastante raritos: papiros, un molar de reptil, una piel de serpiente, amuletos extraños y otras cosas que la gente normal no guarda en sus casas. Poco a poco, la abuela le irá desvelando que la caja se la regaló Howard Carter a su antepasada Marisol, quien por azares del destino lo acompañaba el día en que este descubrió la momia más famosa de todos los tiempos: Tutankamón.
Esto no acaba aquí, sino que Fer, cuyo nombre no viene de Fernanda sino de Ne-FER-titi, descubre también que ella es descendiente de una saga de mujeres egiptólogas que, cumpliendo el mandato de Marisol, han dedicado su vida a comprender los misterios del Antiguo Egipto. Además, por si fuera poco, una inesperada llamada de la mamá de Fer hace que esta se entere de que su propia madre no es una inocente y aburrida profesora, sino que es una reputada investigadora y que en ese preciso momento se encuentra en el Valle de los Reyes realizando un innovador experimento que responderá por fin a todas las preguntas que se ha hecho la humanidad sobre el Faraón Niño, Tut.
Sin embargo, el jefe su madre quiere paralizarlo todo porque teme que si resuelven todas las incógnitas sobre las momias, él se pueda quedar sin nada que hacer y pierda su trabajo. La madre de Fer, desesperada y convencida de que está a punto de llegar a la verdad, pide ayuda a la abuela Nicolasa y a las chicas del club de las egiptólogas para lograr llevar hasta el final su trepidante experimento.
Es así como Fer y su abuela acaban viajando hasta el Antiguo Egipto y allí tendrán, gracias a la Inteligencia Artificial y al extraordinario experimento de la madre de Fer, la ocasión de interactuar con el Faraón niño, Tutankamón y de ese modo, no solo podrán acceder a las repuestas de todos los enigmas que rodearon su vida y su muerte, sino que también se verán envueltso en una arriesgada misión: la de conseguirle un corazón para que pueda emprender por fin su viaje hacia la Eternidad. Tut es la única momia en el mundo que ha sido encontrada sin corazón en su tumba y eso se debe a que su archienémigo Ay, otro faraón, se lo robó. Sin él, ninguna momia puede enfrentarse al juicio de Osiris que es el que, una vez superado, permite la entrada en el Paraíso, donde le esperan su esposa y sus amigos y familiares.
¿Conseguirán batir a los malvados Marcel y Ay que quieren que todo salga mal? ¿Logrará la momia con sus amigos superar todos los obstáculos y enfrentarse al Juicio de Osiris? Mucho humor y aventuras en “Tut y las Egiptólogas”, donde los niños aprenderán muchas cosas sobre la historia de los faraones de la manera más desenfadada y divertida.
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