Hoy, pocas palabras, que lo que vale es la imagen.
Los madrileños presumen de sus cielos. Y con razón: no sé qué pasa en Madrid que le salen unos cielos hermosísimos. Lo curioso es que apenas veinticinco kilómetros más allá o más acá ya no salen igual, han de ser, precisamente, los de la propia y mismísima Madrid.
Vale.
Pero de lo que podemos presumir los barceloneses, al menos los barceloneses que madrugamos y que tenemos el privilegio de trabajar con esta vista, es de los amaneceres. Cada d
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