Tras la cristalera entornada
Bajo el secreto de la cubierta
gozan los enamorados,
en su oscuridad alocada,
sus noches romanceras.
En nudo de miradas,
crujen, sus carnes floridas,
seducidos, por un don de pecho.
¡Luna observa!...
tras la cristalera entornada,
como, se devuelven besos,
¡con ojos apasionados!.
Estáticos con su brisa,
allende del mal viento,
con sus gozos esparcidos...
¡los amantes se aman,
hasta calar sus huesos!.
¡Sus besos vuelan
sin caer al suelo!.
¡Ay...que venga el amor,
y nos hiera el corazón
con su aguijón certero!
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