No es seguro encontrarte
pero brilla el oro en medio de esta asfixia, un antiguo deseo.
Y aunque nunca debe darse tregua al enemigo
nos crecerán collares en los brazos,
nuevas armas de amor, horizontes de lucha,
de lluvia y de claqué por las tabernas cálidas.
Por eso duele ahora toda esta media voz,
tantas esquinas rotas donde ya no me esperas,
lugares estratégicos de un día
cuando a corazonadas tomábamos la ciudad
-cachorros erizados que escupieran al frío-
Por eso duele ahora sobre todo la d
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