Floreciente lamina,
para oírla, verla, y no callar.
Floreciente lamina,
es el bello mirar...
Espalda y frente cambiante
sobre colinas, tierra y mar.
Estampados distintos,
de auroras y escarchas, en un telar.
El alba, que a un poema invita,
para lo oculto rasgar,
en encaje y puntilla fina,
para en un cancel, borrar y crear.
Cavilando o atrevidos, los instintos,
de este, inmenso lugar,
que a menudo nos incita
a rasgar el alma y no callar.
Hermosa y ferviente vitrina,
para nunca abjurar...
Plumas de buenos tintos
para el vacío y la ceguera colorear.
Yema que el dolor pinta
para alzarlo a un altar.
Floreciente lámina,
para oírla, verla, y no callar.
Carmen Silza
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