Hace 50 años en la familia se cometió una injusticia. Mi abuelo –ahora muerto– ingresó a la cárcel por culpa de los caprichos de una de sus amantes. Esa joven –como mi madre decía que era– le robo la libertad a mi abuelo con uno de sus muchos caprichos que tenía con él; ahora ella anda por cualquier parte siendo una zorra, encontrado algún hombre que le preste atención y le dé de su dinero para complacerla. ¡Mala suerte! Estoy aquí, en este mundo, en la misma ciudad que ella, y solo para vengar por parte de mi abuelo y de toda la familia, lo que ella nos hizo.
Nos destruyó la familia, dejo a mi madre sin padre, a mi abuela sin esposo y a mí sin abuelo… el entrenamiento que he recibido toda mi vida, hoy voy a poner en práctica.
Llorará sangre y dirá a gritos que se habrá arrepentido el haberse metido con esta familia.
La Vechnaya no perdona, y yo pertenezco a ella.
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