Supongo que escribir estas líneas no afectarán a nadie, no supondrán la cura del cáncer, no descubrirán si hay humanidad más allá, ni ganarán un Nobel o semejantes. Tan solo son unas cuantas palabras sin sentido con las que os narraré mi ínfima existencia en lo que se hace llamar vida. Y quizás también os cuente algo sobre la muerte. Como, por ejemplo, que se puede vestir de cualquier forma. Incluso de una mujer con un largo vestido rojo y con una cabeza de leona descansando en sus hombros. Sus palabras palpitan todavía en mi cabeza: «Todo lo que has conseguido es gracias a mí. Acota mis órdenes, y te daré lo que deseas».
Si alguno es capaz de seguirme por estas páginas le tendría que dar las gracias, o sentirme agradecida por haber dejado saliva en la esquina superior derecha de cada folio. Pero no, vosotros habéis decidido abrir la solapa, y yo, en cambio, no he tenido elección en enseñaros este resquicio de mi alma. Este es mi diario, una grabación escrita de cómo, yo, Alene Nejem, conocí a la Muerte y a la Vida, y cómo descubrí que ambas estaban relacionadas por un estrecho vínculo que me engañó todo el tiempo.
Dame la mano y te enseñaré que vives en una farsa, porque creo que ya es hora de que todos abramos los ojos de una vez.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0