Y yo,
que amo demasiado deprisa
o demasiado poco.
Tú bien lo sabes, mi debilidad.
Aquella,
La fuerza interna de proteger a un alma herida
El indudable instinto
que me impulsa a cobijarte.
Aunque sangre.
Ese dejarse morir,
Esa tristeza que atrapa.
Esa estampa,
que me es tan bella.
Es amor, es deseo
Es vehemencia.
Porque nos amamos demasiado deprisa
Muy intensamente
Y la llama acabó quemándonos
hasta consumirnos
Solo quedó cenizas.
Y las cenizas no dan calor.
Terminó de le
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