El sexto capítulo es la culminación explosiva de la trama. El Parcero Rodríguez, anticipando el ataque de Raúl, evacúa a Albertina y Martina a un lugar seguro a través de un pasadizo secreto y se prepara para el enfrentamiento. Mientras tanto, Raúl reúne a su comando de élite, desoyendo las advertencias del detective Benítez, quien descubre que el Parcero es un operativo de élite y no un simple expolicía.
La confrontación estalla en una violenta balacera en casa del Parcero. Actuando con precisión táctica, el Parcero aniquila a la mayor parte de los hombres de Raúl, incluyendo a Pimpina, Nico y Carlitos, resultando él herido pero protegido por su chaleco antibalas. Raúl, gravemente herido, logra escapar gracias a Benítez, quien lo lleva a su taller.
En el taller, Cuky, al ver a su padre moribundo, aprovecha la oportunidad para tomar el poder, asesinándolo a sangre fría y declarando el fin de su era. Cuky somete a Benítez, quien reconoce su nueva autoridad. Poco después, el Parcero llega al taller en busca de Raúl y, en un enfrentamiento final, neutraliza a Juanele y El Hora. Al confrontar a Cuky, lo encuentra en un estado psicótico, habiendo decapitado a su propio padre. A pesar de todo, el Parcero no lo mata, afirmando que su hijo no se lo perdonaría, y lo entrega a las autoridades.
El capítulo cierra con las consecuencias: Cuky es internado en un psiquiátrico; Benítez, Pérez y el Comisario Cárdenas son arrestados por corrupción; Lucas Paredes es liberado; Benítez y Pérez son asesinados en prisión; el "Capi" sufre una brutal represalia que termina con su carrera; y el Parcero, tras enterrar a Ramiro, recibe una misteriosa invitación para continuar su labor como justiciero.
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