INSOMNIO
Con los ojos cerrados y el frío entre los huesos
cabalgando la noche llego a la madrugada:
me quedan dos estrellas rezagadas al fondo
como si fueran lunas en fuego de desierto.
Amanece en el llanto la queja de los peces
me desvela silencios un tránsito de nubes;
es el mar del estío, despertares de intrigas
perfiles del semblante carcomido de ausencias.
El sol calienta el aire robándome el aliento
es una carcajada la luz en mis pupilas
me arrebata del alma las nobles decisiones.
Han logrado las nubes cubrir mis soledades
llueven sobre el lamento, calan hondo el destino
y saben que está abierta la entrada a los refugios.
Julie Sopetrán
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