Escribir es una necesidad cuyo motor desconozco. Generalmente, no nos planteamos nuestra vocación. Al elegir unos estudios o un trabajo nos guiamos por impulsos. El inconsciente, que toma la mayor parte de nuestras decisiones, nos resulta desconocido. Todo un reto acercarnos a él, porque guarda material incontrolable: el límite de la locura. Un mundo fascinaste del que se huye por miedo y que, sin embargo, raya con la genialidad.
Publicar es como lanzar un mensaje al mar dentro de una botella
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