En este periodo se diversifican los roedores, los proboscídeos, mastodontes, gonfoterios, así como los residuales marsupiales (zarigüeyas), aunque por otra parte los ungulados disminuyen considerablemente sus efectivos (camélidos, cérvidos y équidos). Tapíridos y rinocerótidos llegan casi a la extinción, y otros perisodáctilos como los chalicoterios desaparecen. Los carnívoros se diversificaron, como también los mustélidos, cánidos y úrsidos, que prosperaron.
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