Foto por vreimunde Y los bares, ¡cómo los detestas!, atestados de gente prendida y prendada de una colección de botellines Mahou, y esa última aceituna provocándote desde su platillo, cuando no un torrezno, o una croqueta rebozada en pringue, y tú abriéndote hueco hasta la barra entre dos flacas desdeñosas y otra rebosada de carnes que, con su seno maternal, te acaricia, todo tan romántico, ¿me pones un Trina de naranja?, si está frío, no le eches hielo, necesitas aferrarte a ese Trina como a su
All rights reserved