Adapa y Titi viven tranquilamente en un lugar ideal, hasta que un extraño ser se les presenta y les dice que todo lo que han creido como real no ha sido más que una mentira.
Ante la soledad cada uno toma su propio camino. A veces, sin querer, no se escoge el adecuado, pero de eso nos damos cuenta cuando ya estamos lejos de la luz.