Todo lo que de mí sale se expresa con la mirada, con gestos y sonidos, pero nada más. Mi mente es un hervidero de ideas y todas ansían salir y ser expresadas… a pesar de ser imposible para mí. Cada día me digo que debo salir de casa, disfrutar de mis otros sentidos, pero tan solo voy del trabajo a casa y de casa al trabajo. Raúl siempre intenta que quede con él, que salgamos a tomar algo, pero rehusar su ofrecimiento se ha convertido en una rutina: él alza el rostro, me mira, me sonríe y hace es
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