Soy una flor de muchos aromas, todo depende de quien arrime su naricita a mi, unas veces huelo a Crisantemo, otras a Jazmín, pero siempre, siempre, tengo un aroma especial para ti.
Y la niña sin fuerza para abrir sus ojos, dormitaba en la cama cuna al amparo del silencio.
¿Sabes? Cuando nací era tan poca cosa, que las demás flores se apartaban de mí y decían con desprecio - Mírala- ¡Ahí va la simplona! Porque como decía “Gila” nací sola.
Y la niña casi sin aliento, despertar no quería de u
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