El cielo voluptuoso lame la tierra con su lengua blanca y cegadora dejando a su paso retazos de vida suspendida. En el campo de refugiados un sol mortecino se desvanece tras el horizonte y la glacial belleza de la noche da a los apátridas su abrazo mortal.
Mención especial en el premio de poesía Solidaridad con las personas refugiadas y migrantes-Poémame y Barcelona Actua.
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