por Enrique Monroy
Hay una línea delgada entre la pornografía y el erotismo, una línea que el fotógrafo debe conocer. El erotismo es el arte en sí mismo de lo dado, de lo simple, de lo mundano. El placer visual es el mayor de los placeres, el que forja la personalidad de los individuos que se dejan llevar por el arrojo de sus pasiones.
Lo erótico como fin, como muerte de nosotros mismos, algo muere en nosotros cuando exploramos nuestras sensaciones acerca del mundo, de eso que nos ofrece c
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