Péndola
Mi tiempo desbordaba
el fardel de acarreo
siempre a la mano
repleto, colmado
años en decenas
días en millares
de minutos un sinnúmero
Lo volcaba al aire
y regaba los caminos
derrochaba crono y estaciones
Ciclos, eras, edades
eran mi heredad
mi batuta dirigía
me servía despreocupado
de la profusión
Lo cedía a la desesperanza
lo donaba en las calles
lo recluía en mis moradas
entre dilaciones y demoras
devolvía las manecillas
aplazaba las fechas
añadía meses a los años
infinitudes a los sueños
Desertor al pasado
a robarme el abandono
precursor de amaneceres
rejuveneciéndome
para volver a voluntad
en asíncopas y desincronías
jerarca del acontecer
de la parábola y el espacio
Andares febriles
aventuras y retos
explorador de soledades
en la fragua de extravíos
la pesquisa de ficciones
desdoblando los designios
para sembrar las huertas
magnas, espléndidas
Tiempo para ser siempre niño
siempre hombre, siempre soplo
entre brazos y besos,
de tanto pensar, creer, renacer
el tiempo profuso
va veloz a su resolución
se cansó de pasar
y se ha plantado en la vereda
Se hace inaplazable
transitorio, precario
déjase ver finito
deja de cursar, de fluir
mi ser al final
viendo el desvanecer
aturdido en la conclusión
intentando proseguir
Las prórrogas expiradas
la péndola detenida,
no miraré atrás
sé lo que queda, sé lo que fui
existí, sentí, viví,
en cada capítulo consumado.
17/02/2013
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