No es frecuente, no, pero por fin el ínclito achuntamén barcelonés nos da una alegría, y de las buenas: ha blindado casi cuatrocientos establecimientos considerados emblemáticos para que no puedan ser modificados físicamente ni dedicados a otra actividad. La medida es provisional, sólo durante un año, en tanto la corporación municipal establece un régimen de protección definitivo.
No quiero ocultar mi entusiasmo, estoy muy contento, mucho. En los últimos tiempos me había llevado grandes berrinc
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