Dicen que las ventanas del alma son los ojos y el cuerpo, su cárcel.
Solo son leyendas. O eso solía creer.
Broomie. Australia. Casi tan cliché como el viejo y conocido Estados Unidos. Solo era una rubia más del montón, con un lápiz y una libreta vieja. Dos armas valiosas.
Pero cuando menos te lo esperas la vida te sorprende. Y esa sorpresa tiene nombre y apellido.
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Entrar en los lugares mas recónditos de la mente de Viena puede ser un complicado laberinto donde el romance y la fantasía cobran vida. Y donde una mirada azul te podría conquistar.
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