Nuestra serie se desarrolla, sobre todo, en un videoclub llamado La Movida, situado en el barrio de Malasaña en una época en la que ir al videoclub era una gozada: los años 80, con la explosión del VHS y el alquiler de películas. Lo ha heredado Martín de su tío fallecido, el Sr. Sebastián. Ansioso por estar a la altura, Martín ha hecho del lugar el centro de su vida, conoce al dedillo todo el catálogo, los gustos de los clientes y también sus trapos sucios. El día a día en su local es un ir y venir de personajes pintorescos. Sus peleas, encuentros y desencuentros, que Martín relaciona con las historias de las películas que recomienda, conforman nuestras intensas tramas.
El Sr. Sebastián tenía tanta afición por su videoclub que, incluso después de muerto, sigue allí en forma de fantasma. Tanta es su preocupación por que la tienda no cierre que ha poseído la televisión que Martín tiene para visionar las películas y le habla a través de ella, apareciendo como si estuviera grabado en vídeo. Las conversaciones con el fantasma, que solo puede ver y oír Martín, aparecen en cada capítulo, guiando las acciones del protagonista. Menos mal que Martín puede rebobinar al Sr. Sebastián, dejarle en pausa o pasarlo para delante cuando lo considera oportuno.
All rights reserved