Dama de oscuro pasado y lánguido caminar,
la lividez de tu rostro
resplandece en la negrura de la noche
como haz de luz que me guía
hacia un destino implacable.
No me aterra tu llegada
ni el poder que me somete.
El placer eriza mi vello,
mi corazón se acelera.
Crucifijos de madera sobre tumbas centenarias,
lápidas rotas, almas errantes,
espectros en busca de cuerpos que poseer.
Ansío besar tu esencia,
sentir el roce de tus gélidos labios,
Pues con tu sola presencia
liberas mi al
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