Elena no guarda ninguna esperanza por la navidad. No cree que en un día tan común sucedan cosas extraordinarias. Las luces de su corazón se apagaron hace mucho tiempo, por lo que cada año su desprecio hacia la navidad incrementa.
Sin embargo, las cosas nunca suceden cuando queremos, cuando esperamos. Las luces se encienden en el momento menos indicado, cuando ya no queda nada por contemplar, o eso creemos. Una noche es suficiente para que Elena vuelva a sentirse viva. Una noche es suficiente para que Elena vuelva a sonreir
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