Ya no quiero correr, ya no quiero esperar,
si el sol se apaga, ¿qué más da?
Los días pesan, los pasos duelen,
y todo se rompe sin preguntar.
Las horas me miran con ojos vacíos,
el viento me arrastra sin dirección.
Las voces se mezclan con el ruido,
pero ninguna me dice quién soy.
Los muros se cierran, el aire es espeso,
la oscuridad no tiene final.
Dicen que hay puertas, que hay caminos,
pero ¿dónde? No los veo ya.
Ya no quiero correr, ya no quiero esperar,
si el sol se apaga, ¿qué más da?
Los días pesan, los pasos duelen,
y todo se rompe sin preguntar.
El tiempo es un eco que nadie escucha,
un juego sin reglas que nunca acabó.
Quizás fui yo quien perdió la partida,
quizás nunca hubo otra opción.
Ya no quiero correr, ya no quiero esperar,
si el sol se apaga, ¿qué más da?
Los días pesan, los pasos duelen,
y todo se rompe sin preguntar.
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