Varios empleados de una empresa de paquetería trabajan en una oficina haciendo frente a sus desencuentros, pequeñas ambiciones, y disputas del día a día.
La crisis, los despidos, las vacaciones, las horas extras, etc, son las mayores preocupaciones que tienen, además de la conciliación con su vida privada, donde sus familias, novios o parejas sufren la alienación y el estrés, el miedo y los sueños irrealizables de todos ellos.
Enfrascados en su propia supervivencia personal, ninguno es consciente de que a su alrededor, algo mucho más trascendental está sucediendo; Todas las personas del mundo comienzan poco a poco a desaparecer. A lo largo de una semana, serán testigos incrédulos de cómo las calles de su ciudad van quedando desiertas.
Al principio todo son justificaciones o razones más o menos lógicas para excusar la falta de compañeros de trabajo, de gente por la calle, de comercios cerrados… Pero cada día que pasa son más y más los que faltan y los sucesos extraños, las desapariciones repentinas les hacen ver lo evidente; que la gente, simplemente, desaparece. Hasta que nuestros protagonistas no pueden obviar por más tiempo que algo muy extraño está pasando. Sobretodo cuando son sus seres más cercanos los que comienzan a desaparecer sin dejar rastro. Sólo entonces, para alguno de ellos, se encienden todas las alarmas, mientras otros siguen ajenos a todo, negando la realidad de una manera obcecada, cerrando los ojos a lo que sucede a su alrededor. ¿Es una forma de no sufrir? ¿De aceptar lo inevitable? ¿Cómo te enfrentas a tu propia desaparición y a la de tus seres queridos? ¿Cómo se asume que algo que no puedes controlar va a acabar en la extinción de la humanidad?
Cada uno tendrá que ser consciente que, muy pronto, también les tocará a ellos. Y está vez no vendrá nadie a salvarlos. Sólo entonces, deberán enfrentarse a su propia desaparición cada uno desde su propia idiosincrasia y su personalidad.
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