Daniel ha sufrido muchas cosas a su corta edad. Su amiga, Lucía, es quien lo ha ayudado a salir adelante, a superar todos esos traumas. Con el tiempo, Daniel fue enamorándose de Lucía, y Lucía de él. Un día, Lucía se tuvo que ir de viaje, dejando a Daniel solo, triste, sin vida ni esperanza.
''Soy una granada de emociones, si algún día exploto y hiero a los que más quiero, será tu culpa, Lucía''
Daniel no sólo se enamoró de su personalidad. Se enamoró de esos hermosos ojos marrones, que lo miraban con amor y ternura, y escudriñaban cada rincón de su alma, hasta llegar a las heridas, y con una mirada, sanarlas.
Muchos dicen que los ojos verdes, azules o grises son los más bonitos.
¿Y los marrones, dónde quedan?
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