Este artículo narra como se originó la primera Cruzada en sus dos facetas, tanto la popular, como la de los príncipes. En él se muestra el discurrir de ambos contingentes hasta la conquista de Jerusalén. También se hace hincapié en la situación posterior que llevó a algunos de los caballeros que permanecieron en Tierra Santa a crear la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, haciendo referencia a como fueron aprobadas sus reglas en el Concilio de Troyes y a los diferentes textos que les dieron credibilidad ante la cristiandad a la nueva milicia de Dios, a estos monjes guerreros, y permitió su expansión por toda Europa y Tierra Santa.
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