Cuando salí de casa aun no podía darme cuenta del gran viaje que hacía, mis miedos infantiles, mis miedos adolescentes, mis miedos adultos, mis miedos y mi vida…
Como en todo viaje era menester ir de un lado a otro, explorar los recovecos de un mundo diferente, conocer, entender. Soñé siempre con ser aquello que no era, dejar de ser débil, dejar atrás la ingenuidad y convertirme en aquel futuro deseado, era natural desear ser, de tal manera indescriptible, esa persona imbatible, aquel ser humano
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