«Debemos admitir que los momentos incorrectos siempre nos hacen llegar a las personas correctas. Dios… conocer a una persona sin que te pasa por un momento que se volverá importante para ti, sin saber que la llegaremos a querer más de lo que deberíamos. Entonces nos quedamos acostados en nuestras camas, sentados en nuestro sofá viendo hacia la nada pensando que solo se trata de una persona común que es igual de imperfecta, con sus errores, con sus malas actitudes pero que la combinación de las cosas buenas y malas que conforman su personalidad logra enamorarnos, enamorarnos de su sonrisa, de sus ojos, de sus defectos y virtudes sin importarnos nada más que lo que nos hace sentir»
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0