Un jueves cualquiera del mes de enero. Otro día de niebla, de frío, de silencio. De exceso de ruido en el trabajo, de sonrisas y mal humor entremezclados, de dolor de espalda, de pensamientos tristes y de recuerdos felices y de dudas que van y vienen, de tarde perdida mirando por la ventana esperando un rayo de sol, de buscar la inspiración para escribir una hermosa entrada que dé paso a un nuevo capítulo.
Tengo el capítulo, pero no la entrada, lo siento. El sol no brilla, y las Musas no coopera
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