Ilia Cora, Capitán del Ejército de cierta corporación que busca la libertad de su gente, deberá enfrentar sus propias peleas por superar la muerte de su amado prometido, que, intentando ser héroe y proteger el mundo donde su amada Ilia vive, es víctima de un fallo en el sistema de detonación de una bomba que le arranca la vida.
Envuelta en pena y dolor, Ilia solo puede aferrarse a la venganza, pues su vida no tiene ningún sentido más. Además, temerosa de seguir perdiendo, es incapaz de amar lo que le queda de ese hombre que adoraba y la vida le arrebató.
Ilia reniega de sus recuerdos, reprocha los momentos juntos y odia al pequeño ser que en su vientre crece, perdiéndolo también.
Intentando dar con el asesino de Antón y negándose a seguir sintiendo, reniega incluso de Jean More, que, ahora que Antón no está para amarla, se decide a defenderla, a cuidarla y protegerla.
Pero el amor no es algo a lo que podamos negarnos. El amor llega y nos hace un desastre sin consultarnos. Así es como la vida se complica para Ilia, que no siente merecer amor y se niega a ello, que no quiere tener más cosas para perder y se cierra a esa posibilidad.
Más, al final, no tendrá más opción que enfrentar lo que se le pone enfrente, pues quedarse varada no es opción en la vida. A la vida, o le agarramos el ritmo y andamos con ella, o nos le colgamos encima para que nos arrastre consigo.
Ilia se decide a seguir adelante, junto a su amado hermano Antón, su tía favorita Sonia y Jean, el hombre que casi perdió por los celos malsanos de Nery, el real asesino de Antón.
Pero eso quedó atrás, ahora tiene el camino libre para seguir con eso que le queda y lo que la vida puede ponerle en las manos.
Consciente de que cosas seguirán pasando, deja atrás un pasado que no le deja avanzar, perdonándolo, y se decide a enfrentar esa vida que le pondrá enfrente tantas cosas, a sabiendas de que seguramente muchas serán COSAS INESPERADAS.
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